La aprensión a hablar públicamente -o miedo escénico- es un tema que preocupa a muchas personas por la incomodidad que genera y los obstáculos que presenta al desarrollo personal y profesional.
Esta es una sistematización personal con 3 CONOCIMIENTOS Y 3 ACCIONES que, aplicados oportunamente, ayudan a enfrentar situaciones difíciles como discursos, presentaciones, entrevistas o conversaciones incómodas. Espero que les resulte útil.
3 Conocimientos
Primero necesitamos entender algo acerca del miedo y su manifestación al hablar. Estos son 3 CONOCIMIENTOS útiles:
- Entender qué es el miedo
- El miedo suele camuflarse
- Para superar este obstáculo, hay que querer hacerlo
Conocimiento 1: Qué es el miedo
El miedo es una emoción que, como toda emoción, nos está informando algo. Si sabemos escucharla, podemos servirnos de esa información y utilizarla inteligentemente.
La definición es miedo es “la sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario”. Esta definición me parece útil porque señala el origen posible de esa sensación de angustia: puede ser un peligro real, del mundo concreto, o puede ser un peligro imaginario que sólo existe en nuestra mente o imaginación. Distinguir el origen de nuestra aprensión nos ayudará luego a identificar la contramedida.
Por ejemplo, no es lo mismo si tengo rechazo de hablar porque creo que puedo quedarme sin contenido para una presentación, que si tengo miedo de hablar a mi jefe por lo que él o ella pueda pensar de mí. Sigamos…

Conocimiento 2: El miedo a hablar suele camuflarse
El miedo a hablar suele camuflarse tras elaborados argumentos.
Las personas que tienen aprensión a hablar, con frecuencia elaboran pulidas explicaciones por las cuales prefieren callar. Por ejemplo: “es mejor que la presentación la haga otra persona con más carisma que yo”, “no necesito dar ese examen”, “para qué voy a hablar si no me van a hacer caso”, “es un necio, no tiene sentido que le diga lo que pienso”, “cuando iba a la escuela nunca pude hablar en público”, etc.
Justifica tus limitaciones y te quedarás con ellas.De Rumi o de Bach…
Con pensamientos y actitudes de este estilo, se terminan evadiendo conversaciones y acciones que resultan incómodas. El problema es que, si evadimos durante demasiado tiempo, luego es difícil salir de ese estado de aprensión a hablar, debido a que lo hemos alimentado durante mucho tiempo.
Entonces, si nos escuchamos a nosotros/as mismos/as pensando cosas como éstas, es posible que estemos evadiendo, y es momento de sincerarnos y enfrentar el miedo a hablar.
Como dice la frase sabia: Justifica tus limitaciones y te quedarás con ellas.

Conocimiento 3: Para superar este obstáculo, hay que querer hacerlo
Para superar este, como cualquier otro obstáculo, hay que querer hacerlo. No alcanza con desearlo.
Es decir, no es lo mismo si pensamos “quiero superar este problema” que si pensamos “qué lindo sería superar este problema”. La primera frase refleja el pensamiento de alguien que tiene la determinación de superar un problema mientras que la segunda frase refleja un simple deseo que carece de fuerza. La diferencia está en la intención y en la determinación.
Para superar el miedo a hablar se necesita determinación, la decisión de hacer lo que hay que hacer.
Ahora que ya sabemos esto, veremos las 3 acciones a realizar para quebrar el ciclo del miedo. Porque el miedo se retroalimenta y crece. Por eso queremos romper su ciclo para seguir avanzando.

3 acciones
Acción 1: Reconocerlo
Reconocer el miedo es identificarlo, es ponerle nombre. Esto implica mirarlo de frente, con sinceridad, sin juzgarlo y sin juzgarnos a nosotros mismos. Recordemos que el miedo es una señal y nos está diciendo algo.
La pregunta clave que debemos hacernos es: “¿miedo a qué?”. Luego vamos a escuchar nuestra propia respuesta, sin juzgarla. Es importante ser sinceros/as, indagar, profundizar y escuchar sin tapujos.
Recomiendo hacer este ejercicio luego de una práctica de meditación o atención plena.
Acción 2: Aceptarlo
Aceptarlo es el segundo paso natural. Consiste en hacernos cargo de lo que sentimos, sin justificarnos, sin juzgarnos, ni culpar a nadie.
Comprender y aceptar lo que nos está pasando, es clave para poder pasar a la comprensión.
La justificación limita. La compresión libera y orienta.
Acción 3: Atención a una acción concreta
Este punto es específico para quienes sufren de miedo escénico. Si hicieron bien el paso 1 y 2, ahora es momento de dejar de pensar y empezar a hacer. Dejar de pre-ocuparnos y empezar a ocuparnos.
Para ello vamos a poner toda la atención en una acción concreta y vamos a dejar de pensar (de pre-ocuparnos). Esforzarnos por estar atentos a lo que tenemos que hacer ahora, en este momento y así frenar la imaginación descontrolada.
Llevándolo al ámbito de la oratoria, estos son algunos ejemplos de acciones concretas que podemos hacer, entre muchas otras:
- Investigar, estudiar, para tener material de calidad
- Entrenar, hacer actividad física, para bajar el estrés
- Ensayar, para probar y ajustar la presentación
- Preguntar a personas sensatas, para tener otra mirada acerca de nuestro desempeño
- Grabar u audio o video, para verificar que lo hacemos bien y corregir lo que haya que corregir
- Reconocer lo que hacemos bien, para ganar confianza
- Desarrollar nuestras habilidades de comunicación, para seguir creciendo
Esto es pasar a la acción. Esto es dejar de pensar y empezar a actuar con la atención puesta en el momento presente.
Hasta aquí vimos los 3 conocimientos y las 3 acciones para enfrentar el miedo a hablar en público.
Esto hay que practicarlo con paciencia, perseverancia y respeto a nosotros/as mismos/as. Las recetas mágicas no existen.
Espero que les sirva. No duden en preguntar lo que necesiten.
Y que el miedo sea una señal y no un obstáculo en nuestro camino.