Si hay algo que disfruto de trabajar con grupos, especialmente cuando son heterogéneros; es la riqueza de conclusiones, miradas y aportes, que deja ese intercambio. Por eso empecé a recopilar los consejos de oratoria y comunicación que, según mis clientes, les facilitaron dar un salto cualitativo en sus comunicaciones y relaciones laborales.
Hoy comparto 7 tips elegidos al azar. Quizás alguno les pueda servir también a Uds., queridos lectores y lectoras. ¡Ojalá que así sea!
Quedo atenta sus comentarios.
1. Piensa lo que vas a decir
En general hablamos en modo “piloto automático” y eso puede convertirse en un verdadero escollo durante una reunión de trabajo o una presentación improvisada.
Desactivar el automático y pensar anticipadamente lo que quieres transmitir, hará que seas mucho más asertivo o asertiva; y que puedas ir al grano rápidamente. Te brindará claridad de ideas y de palabras y, como consecuencia, notarás que reducen los malentendidos, las dispersiones, las reuniones inútiles y la espantosa sensación de haber hablado y no haber logrado trasmitir lo que querías.
Entonces, antes de hablar, aplica estos 3 pasos:
- Frena un minuto
- Piensa qué quieres decir
- Escribe tus ideas clave
¡Listo!
Las ideas clave son frases cortas, las más importantes; y resumen lo que quieres decir.
Escribirlas en un papel o en el móvil sólo lleva unos segundos y ayuda muchísimo a ganar efectividad.

2. No te apures
Cuando hablamos apurados -lo cual es normal cuando estamos bajo presión -, perdemos precisión y modulamos mal las palabras; empieza a fallar la dicción, aparecen muletillas (eh, mmm, ¿viste?), errores y titubeos.
El lenguaje necesita tiempo: No lo apures, no corras. La velocidad del pensamiento no es la velocidad del habla.
Entonces, habla más lento y ganarás precisión y claridad. Pruébalo y escucha la diferencia.
3. Evita la opinología
Cuando estés participando de una reunión, sea virtual, presencial o en una red social como WhatsApp o cualquier otra; ten en cuenta que, ciertas opiniones y comentarios -aunque parezcan una buena idea – sólo bloquean la toma de decisiones e inhiben la acción. Eso no suma.
Ofrecer una opinión es tema delicado. Hacerlo bien requiere responsabilidad, buena argumentación y empatía.
Todos podemos caer en la opinología. Por eso, antes de opinar, puedes autochequearte con preguntas como estas: Si alguien me ofreciera esta opinión que estoy por dar: ¿Estaría ayudando?, ¿tengo suficientes argumentos?, ¿mis fuentes son fidedignas?, ¿suma que yo diga esto?
[El término opinología es un neologismo que hace referencia a la tendencia a opinar sobre temas de los que no se es experto, ni se dispone de criterio alguno. Sucede mucho en medios de comunicación, en redes sociales y en reuniones de trabajo.]
4. Presta atención a tu voz
Escuchando la voz de una persona podemos darnos cuenta si está alegre o triste, si está estresada o relejada, si está efocada o dispersa, y mucho (mucho) más.
La voz es muy sensible a nuestros estados de ánimo y pensamientos; y es más permeable de lo que las personas creen.
Cuando una persona está desatenta, estresada, o cuando está siendo deshonesta; suele suceder que su voz -volumen, tono, velocidad- no es congruente con lo que está diciendo. Quien escucha con atención puede percibirlo; y quien escucha sin atención siente que algo “no le cierra”, percibe un desajuste y la confiabilidad del hablante baja.
Ser coherentes es una cualidad esencial para todo líder (toda persona) que se precie.
Para trabajar este tema, puedes empezar por prestar atención a tus emociones intensas -enojo, fastidio, exitación, etc. – y observar cómo cambia tu voz cuando estás siendo atravesado por una ellas. Grábate para poder escucharte.
5. Haz pausas
El silencio de pausa es sumamente enriquecedor en conversaciones y en exposiciones. Es un espacio que realza la palabra, da un tiempo precioso para respirar, para conectar las personas y con lo que está sucediendo; además de otros beneficios retóricos y de gestión emocional.
La pausa es un recurso magnífico y, para poder hacerla, hay que acostumbrarse a ella y perderle el miedo; porque así como nos cuesta detenernos a pensar antes de hablar, también nos cuesta hacer silencio.
¿Como entrenar? Empieza por leer en voz alta: Haz una pausa de 3 segundos cada vez que llegues a una pausa coma, y haz una pausa de 5 segundos cuando llegues a una pausa de punto. Luego vuelve a leer y cambia de lugar las pausas.
Este entrenamiento ayuda a controlar tu alter ego -ese impulso interno que te hace apurar y equivocar- y también te ayuda a ganar confianza en el uso de este recurso.
6. Presta atención al lenguaje corporal, pero no exageres
La información que brindamos y recibimos a través del lenguaje corporal es, sin ninguna duda, muy valiosa.
Manifestar gestos y posturas adecuadas favorece el entendimiento. Leer al lenguaje corporal de otras personas, también. Eso es algo natural que hacemos todos los seres humanos como forma primaria de comunicación.
Sin embargo, hay que tener cuidado de no sobreinterpretar ni descontextualizar lo que observamos. Sobreinterpretar es leer -en este caso, en el lenguaje corporal- más allá de lo que hay en él; por ejemplo interpretar motivaciones, finalidades, etc…
Si hacemos esto, si sobreinterpretamos, estaremos creamos prejuicios y falacias que contaminan las relaciones y la comunicación. Cuidado con eso.
7. Explica y verifica (no des por hecho)
Sé específico cuando des instrucciones o expliques algo nuevo. Y no asumas que algo está entendido por el sólo hecho de haberlo dicho.
Si eres especialista en un tema, es posible que des por sobreentendidas cuestiones que; para quien te escucha, son desconocidas o simplemente no están en su radar, no las lleva en su mente en ese momento.
Tómate tiempo para explicar, especialmente cuando estás tratando un tema con alguien de otro rubro o de un sector diferente al tuyo, cuando es un tema nuevo o cuando hay condiciones de satisfacción especíticas.
Para terminar -y también basada en conversaciones con mis clientes- recuerda que un tip es un consejo, no una ley universal. Somos personas, no robots.
Gracias por llegar hasta acá. Un abrazo.
Romi GP