~ Si quieres mejorar tu comunicación empieza por escuchar.
Los seres humanos contamos con diferentes niveles de escucha, algunos superficiales y otros más profundos. Los niveles superficiales son adecuados en determinados momentos cotidianos; pero cuando queremos comunicarnos y conectar con otra persona, necesitamos de una escucha más profunda.
Personalmente, comprendí esto de grande, estudiando filosofía y meditación; y realmente hubiera sido muy bueno comprenderlo antes.
La escucha profunda nos permite adoptar una actitud receptiva, nos dispone a la comunicación, al entendimiento, a la empatía; y también al goce auditivo.
Es difícil escuchar con profundidad. En general, podemos oír pero escuchamos muy poco; porque no hemos aprendido a hacerlo, y porque lidiamos con las interferencias de nuestro pensamiento.
Por ejemplo: si durante una reunión o una clase, estoy pensando en otra cosa mientras alguien habla, es señal de que no estoy escuchando realmente, sólo le estoy oyendo.

Diferencia entre oír y escuchar
Hay una gran diferencia entre oír y escuchar: Oír es percibir un sonido. Escuchar es poner atención en algo que es captado por el oído. La diferencia está en la atención.
Escuchar es algo que se hace con atención, mientras que oír es algo que sucede independientemente de nuestra voluntad. Podemos oír sin querer, pero es imposible escuchar sin querer.
Además, al momento de poner en práctica la escucha profunda, debemos poner todos nuestros sentidos a disposición, para captar lo que está sucediendo más allá de las palabras (miradas, silencios, gestos, emociones, etc.).

Cómo entrenar la escucha
En primer lugar, conviene saber que hay circunstancias en las cuales nuestra capacidad de escucha es deficiente.
No podemos escuchar bien:
- Si estamos convencidos de que tenemos razón
- Si tenemos prejuicios
- Si interrumpimos
- Si estamos pensando en otra cosa mientras alguien habla
- Si tenemos mucho cansancio o estrés
- Si estamos atravesado una emoción intensa
En segundo lugar, conviene saber qué implica la buena escucha. Aquí les dejo unas ideas.
La buena escucha implica:
- Respetar otras percepciones, aunque no estemos de acuerdo.
- Tomar la decisión de escuchar. Especialmente cuando el tema o la situación nos resulta sensible o conflictiva. Podemos auto-activarnos diciéndo: “ahora voy a escuchar”.
- Voluntad. Para sostener la decisión de escuchar.
Cómo mejorar la capacidad de escucha
Para mejorar la capacidad de escucha vamos a observarnos a nosotros mismos/as y realizar las siguientes prácticas:
- Obligarme a no interrumpir: si interrumpo no puedo escuchar.
- Regular mis emociones intensas: como la ira, la ansiedad, el disgusto, etc.
- Prestar atención al momento presente.
Podemos ejercitar la atención plena. Si entrenamos un poquito cada día, luego podremos hacerlo en todo momento y circunstancia.
Lo esencial es estar presentes con todo nuestro ser (cuerpo y mente).
La escucha abre puertas
Es muy bueno entrenar la escucha porque abre las puestas a la verdadera comunicación, al conocimiento y al entendimiento -aunque no estemos de acuerdo -.
Si quieres mejorar tu comunicación y tu oratoria, aprende primero a escuchar. Esto ampliará tu conocimiento y fortalecerá tu expresión. Y si logras hacerlo bien, también comprenderás mejor, disfrutarás de cada momento, del sonido y del silencio, como nunca antes.