“… las palabras no poseen significados. La gente es quien da el significado a las palabras. El significado que usted asigna a una palabra no es mejor ni peor que aquel asignado por otras personas. Nunca podrá usted entender del todo el significado que otra persona asigna a una palabra; solamente podrá interpretarlo de acuerdo a lo que representa para usted.
Como receptor de un mensaje verbal su tarea no es imponer lo que usted opine sobre este, sino tratar de entenderlo de la mejor manera posible; es decir, intentar aproximarse al significado de quien intentó transmitirlo” …
La escuchar activa, la escucha profunda, aquella que nos permite aproximarnos a la comprensión de otra persona, implica orientar nuestros sentidos y hacer un esfuerzo (sí un esfuerzo) por comprender los significados personales de quien habla.
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Becvar, RJ. Métodos para la comunicación efectiva. Guía para la creación de relaciones. Limusa. México. 1978.