Muchos de los inconvenientes que tenemos las personas al momento de hablar públicamente – fallos, nervios, auto boicot, entre otros -, mejoran y se superan, cuando incorporamos estas 3 práticas:
- Buena preparación
- Relajación activa
- Actitud comunicativa
Practicar las 3 acciones en paralelo hace que seamos mucho más efectivos ante cualquier intervención (reuniones, charlas, etc.) y, lo más importante, es que ayudan a ganar confianza.
Algunos de mis clientes con alta exposición pública, ya habituados a estas 3 prácticas, las llaman su “ritual”; y yo las aplico y enseño desde hace años con muy buenos resultados.
1. Buena Preparación
Nunca hay que subestimar la importancia de una buena preparación.
Cuando estamos bien preparados, nos sentimos y nos vemos más confiados.
Una buena preparación incluye pensar y probar anticipadamente, el contenido y la forma de tu intervención.
Preparar el contenido es elaborar y escribir las ideas importantes acerca de lo que vas a decir. Por ejemplo: tu objetivo, tus ideas clave, los argumentos y/o ejemplos necesarios, etc.
Es claro que, según el tipo de charla que vayas a realizar, esto va a requerir más o menos trabajo y dedicación. Pero me gustaría que lo tengas en cuenta para las pequeñas intervenciones cotidianas, como reuniones o presentaciones laborales, ya que, dedicando apenas 5 minutos a preparar un poco el contenido, vas a lograr más precisión y claridad.
Preparar la forma tiene que ver con ensayar tu intervención o sus partes críticas. Es pasarla por tu cuerpo y por tu voz para probarla, y para darte cuenta cómo se siente lo que vas a decir.
Es en esta etapa en la que aparecen muchos aspectos a mejorar, y tenemos la oportunidad de hacer los ajustes necesarios.

2. Relajación Activa
Cuando el cuerpo acumula exceso de tensión, nuestro instrumento de comunicación (el cuerpo y la voz) pierde efectividad y, con frecuencia, aparecen problemas como miedo escénico, fallas de la voz, temblores, etc.
Es conveniente que explores y conozcas cuál es la actividad que necesitas hacer para canalizar ese exceso de tensión.
Busca alguna actividad física que te ayude a soltar el exceso de energía acumulada y a despejar la mente: practicar un deporte, salir a caminar, practicar yoga, cantar, bailar o cualquier otra actividad que te ayude a canalizar la energía excedente; y practícala intencionalmente los días previos a una situación de alta exigencia.

3. Actitud Comunicativa
La actitud comunicativa es una predisposición a la comunicación con la audiencia.
Se observa en la postura, en la mirada y, muy especialmente; en la forma de transmitir los mensajes:
- es contar en lugar de largar tu presentación;
- es hablar con, en lugar de hablar a, las personas;
- es comunicar en lugar de informar.
Cuando tienes una actitud comunicativa, estás dispuesto a escuchar, a mirar, a percibir todo lo que está sucediendo y lo que están experimentando las personas de tu auditorio.
Es una apertura al momento presente, que te permite ser una persona espontánea y empática; y que, además de generar muy buena conexión con la gente, ayuda a bajar el nivel de estrés de cualquier situación retórica.
Practicar las 3 acciones en paralelo, ser constantes, convertirlas en hábitos; no sólo nos hacen más efectivos, sino que también nos hacen sentir y ver más confiados/as al momento de hablar en público.
